Esquilmadas avutardas. El empobrecimiento del paisaje parleño Junio/98 |
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La avutarda (Otis tarda) es el ave característica de los campos de Parla por antonomasia. Unida a la historia del municipio, al haber sido pieza de caza desde los mas remotos tiempos, está documentada como especie cinegética, por lo menos, desde mediados del siglo XVI, siendo de gran importancia en la economía y tradición venatoria del término. De esta importancia en la zona dan fe las "Relaciones de los Pueblos de España", mandadas hacer por Felipe II y publicadas en 1.576. Siglos más tarde, en 1.849, en el "Diccionario Geográfico-Estadistico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", escrito por Pascual Madoz, se cita en la descripción de Parla: "cría y caza de liebres y avutardas." En pleno siglo XX, se sigue recordando a las avutardas parleñas como piezas cinegéticas. Así, en 1.958, en la obra del Dr. Antonio Cantó, "El Turismo en la provincia de Madrid", se cita textualmente al referirse a Parla: "en cuyo término se suele cazar la avutarda". No sólo es cita obligada en los textos referidos por su carácter de pieza de caza, sino por su indudable abundancia. Su caza a lo largo del tiempo propició numerosas recetas gastronómicas en las que eran el ingrediente principal de una gran variedad de platos platos parleños. También los topónimos hacen referencia a la presencia de esta majestuosa ave esteparia en los paisajes de Parla. Así, el paraje de "La Avutardera" era lugar ancestral de reproducción y seguramente.de caza, dadas las óptimas condiciones ecológicas de su hábitat en el término municipal, a pesar de concentrarse en dicho paraje numerosos ejemplares durante la reproducción. Otros lugares de Parla también albergaban aves reproductoras, como "EI Recuenco", al norte (donde en los años 70 se instaló el polígono industrial "Cobo Calleja"), "La Melgareja", etc. La avutarda fue frecuente en Parla hasta mediados de los mencionados años 70. Según oí en varias ocasiones, uno de los factores que contribuyeron a la extinción de esta población fueron los repetidos vuelos de caza que realizaban aviones de la Base Aérea de Getafe. El aumento de población que experimentó Parla, hacia los años 70, contribuyó a la extinción de esta legendaria colonia de avutardas, al estar sometida a continuas molestias y pérdida de hábitat, añadiendo el hecho de estar catalogada como especie cinegética, Los cada vez más abundantes tendidos eléctricos, en un ámbito natural en el que con anterioridad no existían, impidieron el vuelo libre y mayestático de las avutardas, que sucumbían al pie de los cables eléctricos. Así, hacia mediados de los 70, como ya indiqué, se aniquiló esta antes espléndida y gloriosa población de aves esteparias, residiendo ya sólo en el escudo heráldico de la Villa, como nostalgia de su antiguo esplendor. Pero quizá, las avutardas añoren estas ancestrales tierras y su "recuerdo de especie" las trae volando desde otros predios cercanos, donde tratan de sobrevivir cada día. De este modo a finales de los años 80, pude observar en sus antiguos pagos parleños, en más de 15 ocasiones, avutardas campear alimentarse, volar y agazaparse sobre el terreno -durante una cacería de galgos-, todo ello en el otoño-invierno. Al parecer, desde otros núcleos próximos se dispersan para invernar en sus tradicionales y perdidas tierras de cría. Durante los años 90, no he podido observarlas, quizá aún nos visitaron ¿Lo harán en el mítico siglo XXI? ¿Podrán realizar su viaje, para invernar en tierras de la zona metropolitana sur madrileña, en el cercano siglo XXI?. Al parecer, todo pertenece ya a la historia de la tribu de las avutardas. Los polígonos industriales, la expansión de las ciudades, la construcción de infraestructuras etc. terminarán con toda posibilidad de recuperar, al menos, sus viejas zonas de invernada. |
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