Parte de
muertos y desaparecidos Octubre/98 |
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Este verano hemos podido ver los resultados de la remodelación de nuestros parques y jardines. Los cambios han sido notables, sobre todo en el Egido y en el sufrido paseo Dolores Soria. En general, la densidad del arbolado y de zonas verdes ha disminuido, hemos cambiado cesped y árboles por losas, arena y chirimbolos. El mayor impacto lo ha sufrido paseo. Aparte de los árboles que fueron talados, y que ya dfícilmente podemos recordar, es alarmante comprobar las diferencias entre el antes y el después: toda una fila de olmos ha muerto. Primero fueron las feroces podas, más tarde el movimiento de tierras que afectó a las raíces, y por último los golpes de las máquinas (toscamente disimulados con pintura en las cortezas). Tantas agresiones no podían dejar de afectar a unos olmos que año tras año son salvajemente debilitados por las podas. Y así se han quedado, muertecitos, con unas ramitas de hojas amarillas desde agosto. Y así siguen como testimonio de la mala planificación de las reformas. Parece que el gobernante ni se siente responsable ni se avergüenza; muchos vecin@s cuando paseamos por allí nos sentimos abrumados por la responsabilidad y la vergüenza de no haber hecho algo por evitarlo. Seguro que podíamos haberlo hecho Pero no sirve solo la indignación y el malestar, es necesaria una participación activa para denunciar, detener, y transformar los "modales" de los gobernantes. Es necesaria una profunda y reposada reflexión sobre las prácticas de poda que se realizan en nuestro municipio e, inevitablemente, modificarlas. Ya lo aventurábamos en el primer número del boletín cuando elevábamos un réquiem por los primeros caídos: los pinos del Egido. Y es que con un par de remodelaciones más como esta nos cambian todos los árboles de sitio y nos ponen unos árboles "nuevos" donde había árboles "viejos". Nuevo, viejo, antiguo, histórico... No parece que nuestros "gestores" tengan claro el significado de estas sencillas palabras. Mirando un par de fotografías, una de ayer y otra de hace cinco meses, sería harto sencillo descubrir, no ya los siete errores (juego de agudeza visual de la revista municipal), si no las decenas de errores que proliferan y se multiplican en el planeamiento urbanístico de Pinto. |
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