EL JARAMA. EL RÍO QUE NO LO ES |
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Es un río de sobra conocido por todos, y desgraciadamente no por sus valores naturales, como cabría esperar, si no por las continuas presiones y agresiones que sufre. La proximidad de una ciudad y de un entorno metropolitano de más de 4,5 millones de habitantes que ha llegado, casi, a acabar con él. Sus aguas apenas tienen vida, su cauce y su vega están llenos de agujeros que a su vez se llenan de residuos y de escombros. El fértil suelo de la vega está desapareciendo. Es una sombra de lo que fue. Ahora, como antes, la cuenca del río Jarama es un conjunto de factores que engloba tanto lo que vemos como lo que no vemos: la flora, la fauna, la gea, el agua, tanto superficial como la que se encuentra en el acuífero subterráneo, y sobre todo el ser humano, el elemento que más influencia tiene sobre los sistemas naturales tanto negativa, la mayor parte de las veces, como positiva. Así que, ya podemos decir que la interactuación de todos estos elementos acaban formando la cuenca del río Jarama. Nuestro río nace en las laderas sur de Somosierra, tiene más de 200 km., y recorre la C.M. de norte a sur por su borde oriental para acabar desembocando en el río Tajo, en las cercanías de Aranjuez. Es el eje fluvial más largo y más importante de la C.M. Para que nos hagamos una idea en su desembocadura el Jarama tiene un caudal anual natural mayor que el del río Tajo (2.131 Hm3/año frente a los 1.682 Hm3/año del Tajo). La cuenca del Jarama drena cerca del 60 % de nuestra Comunidad, más una parte importante del norte de Guadalajara. La mayor parte de la población de la C.M. vierte sus deshechos en este río. Como podemos ver, una presión de la que es difícil salir bien parado. A pesar de todo, la variedad de flora y de fauna es enorme por las condiciones tan diferentes de temperatura relieve y de las lluvias desde su nacimiento hasta su confluencia con el Tajo. Esto provoca la existencia de diferentes especias animales y vegetales entre su cabecera, donde el clima es frío y húmedo y el relieve abrupto, y su desembocadura, donde las temperaturas se suavizan, el clima es árido y el relieve llano. Esta variedad se encuentra bajo mínimos por los daños que sufre a lo largo de su recorrido, produciéndose una marcada diferencia entre la flora y fauna potencial y la flora y fauna real. El agua Aunque no es sólo agua lo que lleva un río, sí es lo más importante, y por aquí empezaremos. El caudal del Jarama varía mucho a lo largo del año debido al clima en el que se sitúa, en este caso el clima mediterráneo, y a la geografía que atraviesa. Se caracteriza, en teoría, por un escaso caudal en verano y crecidas en primavera a causa de las precipitaciones y al deshielo en las cumbres de la sierra. Estas debería ser así, si no fuera por la regulación que se ha hecho con el Jarama y sus afluentes. Es decir, por la construcción de embalses y canalizaciones que han desviado su agua para el consumo humano, industrial, y para el regadío. Esto ha ocasionado la ruptura de la dinámica propia del río provocando alteraciones importantes en los ecosistemas. Ha modificado el transporte y aporte de materiales, el recorrido de sus meandros y la configuración de sus riberas. El primer embalse que nos encontramos en el Jarama es el del Vado, que pese a relativamente pequeño tamaño (50 Hm3 de capacidad útil) abastece a Madrid con un 20% a 25% del agua que consume (100 Hm3 al año). Sus aguas son desviadas a través de un canal, el Canal del alto Jarama, que le priva ya de una parte muy importante de su caudal, el 70%. Los cursos altos de la cuenca ocupados por embalses están transformando el paisaje fluvial. Los cursos medios tienen unos caudales escaso e irregulares porque sus aguas han sido retenidas en los cursos anteriores. Más adelante veremos el exagerado caso del río Lozoya, uno de los afluentes más importantes del Jarama. La aperturas de las compuertas para dejar pasar agua se producen de forma irregular, sin respetar, en ocasiones, el caudal ecológico. En algún momento, el río se ha quedado sin una sola gota de agua en un determinado tramo. En el verano del 93 el Jarama se quedó seco en un trecho de 15 km., aguas abajo de la presa de Valdentales. La puesta en marcha de una estación de bombeo de aguas subterráneas, junto a la confluencia con el Lozoya, contribuyó sin duda a este desastre ecológico. El caso del río Lozoya, si es que le podemos llamar así, es muy peculiar. Más que un río es una sucesión de embalses: El Pontón, El Atazar (el más grande de la C.M., 425 Hm3 y una superficie de 1.069 Has.), Villar, Puentes Viejas, Riosequillo y el de Pinilla. Este río tiene 70 Km., de los que el 60% (es decir 42 Km.) están ocupados por los embalses, el río como tal no existe. El agua que se le hurta al río va directamente a Madrid a través de canales y acueductos, y es devuelto, esta vez al río manzanares, para que finalmente, después de haber pasado por millones de manos, llegue al Jarama, pero en un estado que nada tiene que ver con el que salió del Lozoya. La contaminación del agua es notable a pesar de los continuos planes de saneamiento y grandes inversiones que se vienen llevando a cabo desde mediados de los 80. La aportación de aguas provenientes de las depuradoras es superior, en épocas estivales a los caudales que llevan los propios ríos, como el Manzanares, el Henares, o el mismo Jarama. Los efluentes de las depuradoras no pueden diluirse en el caudal del río. Esto sumado a vertidos puntuales e incontrolados de fábricas y polígonos industriales nos sigue mostrando un panorama desolador. Para terminar, pondremos un ejemplo de amenaza: el proyecto de la Confederación Hidrgráfica del Tajo (CHT). Apareció, a principios del 96, un proyecto de la CHT que consistía nada más y nada menos que en la canalización y dragado del río desde Patones hasta la desembocadura en el Tajo, 150 km. En este proyecto se autorizaba la extracción de áridos en todo el recorrido, incluso dentro del mismo cauce. El tramo se dividiría en seis partes y se adjudicaría cada parte a una empresa extractora de gravas. Esto acabaría definitivamente con el río, se eliminarían sus bosques de ribera, el suelo de la vega, aumentarían los riesgos de riadas, se multiplicarían los agujeros en le paisaje, etc. Un auténtico desastre. Parece ser que las últimas noticias al respecto son que la C.M. no va a autorizar estas obras de la CHT. De todos modos habrá que permanecer atentos. La extracción de áridos, una continua agresión El valle del Jarama en sus tramos medio y bajo se formó mediante la acumulación de sedimentos que transportaba el río y que ha ido depositando poco a poco en su lecho durante el proceso de formación de las terrazas. Estos depósitos fluviales, las gravas y arenas, se encuentran cerca de la superficie, su extracción es más bien sencilla y su calidad es excelente para la construcción, lo que hace del valle del Jarama un lugar muy atractivo para una ciudad en continua expansión como Madrid. Las graveras excavadas en la llanura de inundación, o terrazas más bajas, han dado lugar a un paisaje lunar en un amplio recorrido del Manzanares y del Jarama. Han desaparecido los usos tradicionales del suelo: la agricultura de la vega. La extracción de áridos en zonas de vega donde el nivel freático se encuentra cerca de la superficie acarrea la aparición de láminas de agua. Estas lagunas pueden llegar a tener más de 15 metros de profundidad y aunque es cierto que sus orillas se van naturalizando con especies vegetales de ribera y especies animales ligadas a los medios acuáticos y palustres, sin embargo la multiplicidad de láminas trae con sigo una importante evaporación, sobre todo en los meses de verano cuando las temperaturas son muy altas. Este efecto contribuye a mermar los recursos hídricos subterráneos existentes y modifica considerablemente la dinámica del río, así como las reservas del acuífero. Cuando no se alcanza el nivel freático y dejan de ser productivas, se abandonan, entonces se rellenan de escombros, neumáticos y todo tipo de deshechos y residuos. Así, se han convertido en vertederos incontrolados, a pesar de que las empresas están obligadas por ley a restaurar estos espacios. Un suelo que ayer era de primera calidad para la agricultura, se ha convertido hoy en un paisaje degradado, plagado de cráteres y basuras. Desde hace años se vienen explotando estos sedimentos de una forma sistemática y con un escaso control. La zona más afectada va desde San Fernando de Henares hasta San Martín de la Vega, aquí las terrazas tienen mucho desarrollo y el Jarama recibe los sedimentos del Henares, el tamaño de las gravas es ideal y la zona de demanda, Madrid, está muy próxima y las comunicaciones son rápidas. El impacto ambiental de la extracción de áridos es muy importante sobre todo en la avifauna de los cantiles yesíferos; en el suelo, haciendo desaparecer la parte fértil de vega en las terrazas fluviales, eliminando los pocos restos que nos quedan del bosque de ribera, destrozando los yacimientos paleontológicos y arqueológicos, muy abundantes en el Jarama, Manzanares y Henares, modificándose considerablemente el relieve y el paisaje, alterándose el medio hídrico, superficial y subterráneo.Y esto ocurre curiosamente, en la única zona del río Jarama que se encuentra bajo la protección de una figura legal como es el Parque Regional en torno a los ejes de los tramos bajos de los ríos Manzanares y Jarama, más conocido como Regional del Sureste (ley 6/94). Puede esta protección liberar al río de las graveras? Liberarlo, no, pero controlar y regular la extracción, sí. Sobre todo cuando se apruebe definitivamente el PORN (Plan de Ordenación de lor recursos Naturales) del PRS. Podemos adelantar algunas de las importantes limitaciones que se imponen a las extracciones de áridos en el PORN que se aprobará muy pronto, y al que Aulaga ha presentado algunas alegaciones: Se permite la extracción en la zona D (de explotación ordenada de los recursos naturales) siempre y cuando: - No se extraiga por debajo del nivel freático para evitar el afloramiento de nuevas lagunas - Se restauren anualmente de suelos para evitar la pérdida de calidad del suelo vegetal - Se limita la superficie de las explotaciones; que no serán mayores de 5 Has. de extensión. De este modo se consigue que una gran parte del Parque no sea rentable para la extracción de áridos.¿Se podrá llegar así a una gestión respetuosa con el medio? Lo que nos queda todavía es mucho A continuación vamos a hacer un breve visita a los dos sistemas naturales más importantes del curso bajo del río Jarama y que están más cerca de nuestro municipio, para comprobar que, a pesar de todo lo que hemos expuesto, es mucho lo que tenemos que ciudar. La ribera y los cantiles yesíferos Es la zona entre la orilla y la franja ocupada por las crecidas habituales, propia de los tramos medio y bajo. Debería ser el sistema más abundante. Los suelos son de aluvión formados por el mismo río, son fértiles y se aprovechan para la agricultura hay abundante presencia de aguas subterráneas a poca profundidad. Las especies que encontramos están ligadas al presencia del agua. Los sotos de las riberas sujetan el suelo y en ellos se desarrolla una importante cadena vital. Sufre muchísimas amenazas que debido a su vulnerabilidad está provocando su desaparición. Los cortados yesíferos se producen por la erosión del agua en el curso bajo del río, donde el clima es árido. Abundan las especies que soportan la escasez de precipitaciones. Son lugares excelentes para la nidificación de aves, entre las que destacan importantes especies de rapaces. La estepa Se encuentran en las proximidades de los tramos medios y bajos. Todo el territorio que Pinto aporta al PRS está considerado como estepa cerealista. Se han formado por la acción humana que ha hecho desaparecer prácticamente el monte bajo mediterráneo y los encinares originales, dando lugar a cultivos cerealistas y olivareros. Esta mezcla de plantas cultivadas y restos de vegetación natural han ocasionado una gran diversidad de especies entre las que destacan las aves esteparias como la avutarda y el sisón. Las amenazas más importantes son: el uso de pesticidas en la agricultura, los monocultivos, la compartimentación del espacio, las grandes infraestructuras y la caza. En definitiva, es mucho lo que nos queda y debemos conocerlo, respetarlo y defenderlo.
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